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Todo me afecta y no sé qué hacer

Todo me afecta y no sé qué hacer
10 enero, 2018 Rodrigo
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Cuando todo nos afecta, es fácil no saber qué hacer. Es una sensación de abatimiento constante que nos quita las fuerzas y las ganas de todo. Llegamos a la conclusión de que estamos mal hechos, de que algo falla en nuestro interior.

Sientes que no tienes poder sobre nada. Parece que tus emociones están para hacerte sufrir y destrozarte la vida. Sólo podemos resignarnos a vivir así.

Esa creencia nos hace sentir más aislados y solos. Como sin solución. Nos cuesta relacionarnos, y es agotador obligarnos a mantener el ánimo. Cuando lo conseguimos, no dura mucho porque algún comentario de alguien, o un fracaso nuestro, nos unden en la miseria de nuevo.

Estás triste

La tristeza puede ser la emoción más característica de este estado. Lo normal cuando todo te afecta, es que sientas ganas de esconderte, alejarte de los demás y estar en sola/o.

Es una reacción perfectamente lógica y sirve para que cuides tus heridas, para pensar en el problema. El objetivo del aislamiento es darte el tiempo que necesitas para cuidarte y solucionar lo que te afecta.

Sientes miedo que te bloquea

Otra emoción que puedes tener es el miedo. El miedo te puede hacer huir para protegerte, que es la función de esta emoción. El miedo es muy salvavidas, pero a veces nos impide saber qué hacer.

Sin embargo, cuando unimos la tristeza que nos pide aislarnos, y el miedo que nos hace huir, tenemos un cóctel emocional que va a acabar con nuestra vida social y afectiva. Lee aquí sobre la gestión del miedo.

Si quieres aprender a gestionar eficazmente tu miedo, este curso es para ti

El poder solucionador de la rabia

Hay otra emoción que puedes usar para salir de ese bucle de tristeza. La rabia. Es muy probable que no te hayan enseñado a utilizar esta emoción tan útil para defendernos. El resultado es que todo te afecta sin saber poner remedio.

Lamentablemente, muchas personas hemos sido educadas en reprimirla. Está muy mal visto enfadarse, discutir o crear conflictos. Parece de mala persona hacerlo.

Sin embargo, la represión no implica que la rabia desaparezca. Sigue ahí, pero no podemos sentirla. Aunque somos capaces de decirnos que no estamos enfadados.

¿Te gusta que todo te efecte?

¿Disfrutas de estar siempre sola o solo?

¿Te agrada sentir que cada dos por tres, que estás abatida/o?

¿Te apetece seguir perdiendo el tiempo y las oportunidades de relacionarte por estar siempre mal?

Pues todo eso te va a dar mucha rabia. Rabia por el tiempo que se va. Por no defender tu derecho a ser feliz. O también por no ser capaz de enfrentarte a quienes te hacen daño.

Tu rabia y enfado te da una energía extraordinaria. Puedes usar esa energía para hacer lo que necesitas hacer para defenderte , tus ideas, tu derecho, tu valía.

Reprimir emociones nos hace infelices

Nos sentimos deprimidos y sufrimos ansiedad, cuando no gestionamos bien nuestras emociones.

Que no te enseñaran a defenderte en tu niñez, no quiere decir que ahora no puedas aprender. Hoy sólo tienes una costumbre que has creido que no se puede cambiar.

En realidad eres libre de aprender formas diferentes de cuidarte, respetarte y hacerte respetar.

Puedes caer en utilizar tus emociones para manipular

Observa también si puedes estar usando la tristeza y tu abatimiento, para hacerte una víctima. Es fácil que sea así. Da vergüenza confersarlo, pero no te preocupes. Es normal y puede cambiarse.

Aquí te hablo de lo útil que es la vergüenza bien gestionada.

Si estás usando el rol de víctima, estás buscando consuelo. Es una forma de pedir ayuda y es aceptable. Pero no es la más útil ni la más madura.

Puedes posicionarte como víctima, también para hacer daño a las personas que quieres y sabes que te quieren. Parte de tu sufrimiento, lo liberas haciendo sufrir a personas cercanas.

No te preocupes, vuelves a avergonzarte de ti. Es habitual que lo actuemos así.

Gracias a la vergüenza que sientes, sabes que no quieres seguir actuando así. ¿Te das cuenta de lo bonito que es esto?

Puedes actuar de otra manera que te haga sentir mejor contigo y hacer más felices a los que te quieren.

¿Qué puedo cambiar?

¿Qué necesito aprender?

¿Qué habilidades debo desarrollar?

¿Cómo voy a aprender a gestionar mis emociones?

Todo me afecta

Otra forma de vivir tomando el control

Aprender a hacerte cargo de tus emociones, de una manera distinta a como lo has hecho hasta ahora, lleva su tiempo. Necesitas tener paciencia y un plan para lograrlo. Cree que merece la pena vivir sin sentir que todo te afecta.

Es como aprender un idioma nuevo cuando somos adultos. Nos va a costar un poco, pero es cuestión de practicar.

Cada emoción tiene su significado y su forma de gestionarse. El resultado es una vida mucho más plena y satisfactoria. Moverte con seguridad y decisión. ¿Sabes que sentirnos alegres es el estado normal del ser humano?

Las otras emociones son necesarias para vivir, pero no podemos ser felices con ellas. Aunque sí podemos sentirnos muy felices de procesar bien nuestro miedo, tristeza, rabia, ansiedad, aburrimiento, etc.

Empieza por escucha todo lo que tienes que decirte. No sólo lo que la tristeza o el miedo te cuentan. Eras más que eso. Respétalo y descubrirás tu posición en el mundo.

Te recomiendo si aún no la has visto, la película de Disney sobre las emociones. Aquí tienes el trailer.

Rodrigo de Julián

Coach Transpersonal. Formador. Facilitador de Gestión Emocional.

 

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