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Sólo tenemos presente. Pasado y futuro no existen

Sólo tenemos presente. Pasado y futuro no existen
20 enero, 2015 Rodrigo
vivir en el presente

 

“Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado.” George Orwell.

Sólo se puede vivir en el presente, tanto pasado como futuro no existen y jamás lo harán. Es más, el pasado nunca existió. Lo que son estos dos aspectos del tiempo, es electricidad en nuestros cerebros, y el uso que les damos es determinado por nuestra percepción personal. Sirviéndonos ambos para justificar una serie de elecciones que hacemos voluntariamente en el presente, y para convencernos de la realidad que nos interesa vivir, ya sea esta creativa o destructiva. El interés deriva de cómo hemos aprendido en nuestra infancia y juventud a experimentar el presente.

Aceptando esto, es fácil comprender que vivimos nuestro presente determinado por lo que creemos que nos ha pasado antes mientras proyectamos nuestro futuro consciente o inconscientemente. Hacemos de todo menos vivir el tiempo presente de forma plenamente consciente, lo que nos acarrea pérdida de oportunidades, el puro disfrute de la existencia que únicamente tenemos, es decir la presente, y multitud de trabajo mental innecesario y agotador.

 Esta idea es tan poderosa y tan fácil de asimilar que resulta revulsiva para muchas personas, que no están dispuestas a asumir la responsabilidad de sus desgracias. Prefieren cerrarse a la posibilidad de aceptarla y empezar a solucionar problemas.

Sólo tenemos presente. Pasado y futuro no existen.

El tiempo es lineal y eso nos confunde.

La verdad es que resulta realmente fácil experimentar el presente como consecuencia lógica de lo que ocurrió en el pasado. Sin duda la perspectiva lineal del tiempo que hemos aprendido y experimentado desde pequeños, así nos lo hace creer. Esta justificación permite a unos adoptar una actitud nostálgica, viviendo en la sensación de que el tiempo que ya pasó fue mejor que el presente que viven. Experimentando un sentimiento de pérdida de tiempo, anhelo, desesperanza, etcétera que proyectan sin darse cuenta en el futuro ya que intuyen el tiempo que vendrá como la perpetuación de su estado actual. Pueden tener esperanzas de que su situación cambie, pero en realidad no es esperanza sino anhelo de que algo pase para que su vida cambie y vuelvan a experimentar lo que vivieron antaño.

Otros pueden comprender que el futuro depende de ellos mismos y de la actitud que tienen en el presente, y de esta forma entienden que el pasado pasó. Pero ha dejado una huella en sus vidas que es palpable, como uniones sentimentales, hijos, estudios, trabajos, hipotecas, heridas, y más. Como todo esto existe en sus presentes, y les recuerda continuamente que toda causa tiene un efecto del que conviene hacerse cargo. Así, resulta bastante difícil concebir la idea de que esos efectos presentes souvenirs de sus causas pasadas, no son más que manifestaciones y expresión de su actitud y mentalidad actuales. Estas personas viven menos frustradas que las del primer grupo, y están menos condicionados que aquellos respecto a lo que esperan del futuro. Sin embargo les resulta complicado crear un devenir prometedor y estimulante, por la atadura que sienten al pasado.

 

Entonces, ¿qué es lo que existe?

Finalmente hay un reducido grupo de personas que entiende los “efectos” en sus vidas, de acciones pasadas, como exactamente lo que son. Consecuencias derivadas de algo que ya no existe, y eligen percibirlos de una forma nueva y no en función del tiempo que ya no es. Esta forma de ver el presente, da la oportunidad de adoptar nuevas actitudes respecto a hijos, parejas, hipotecas, o trabajos. Esta actitud provoca nuevos procesos mentales, más actualizados digamos y por tanto menos sujetos a limitaciones anticuadas que a su vez abren la puerta a soluciones mucho más creativas y productivas. Este grupo de gente, experimenta las circunstancias de la vida, de una forma mucho más libre y feliz, y es capaz de modelar mucho más fácilmente esos “efectos” o incluso de eliminarlos en la medida de lo posible.

Sólo tenemos presente. Pasado y futuro no existen.

 

Todo es una cuestión de cómo se perciben las cosas, de nuevo todo depende de la perspectiva que se elige. Aunque esta elección sólo la consideran los integrantes del tercer grupo, pues los de los dos anteriores no contemplan la posibilidad de elegir voluntariamente cómo ver las circunstancias de sus vidas.

 

Lo bueno es que la pertenencia a un grupo u otro no está sujeta, como ocurre con las castas hindúes, a la educación de la familia en la que se ha nacido, si no a la voluntad del integrante. Para los que conozcan la saga de Harry Potter, en el primer libro, el sombrero que los distribuye en las diferentes casas puede enviar al protagonista a la que él no quiere ir, y es Harry quien elige a cuál pertenecer. Pues igual.

La voluntad está por encima de las circunstancias SIEMPRE. Todos elegimos vivir condicionados por el pasado o no.

Haber caído en uno u otro, depende desde luego del grupo al que pertenecen nuestros padres y entorno inmediato en la infancia y juventud. Es entonces cuando aprendemos una serie de conductas y procesos mentales, que usamos a lo largo de nuestra vida, como herramientas para movernos por el mundo. Sin embargo, nada ni nadie más que nosotros, somos los que nos consideramos socios perpetuos de esos grupos, haciendo miembros a nuestros hijos sin querer. Transmitimos inconscientemente nuestra forma de entender el mundo.

Una lección fantástica de Un curso de milagros, dice que cuando observamos las cosas que nos rodean incluidas las personas, o cuando pensamos simplemente en algo, en realidad lo que estamos haciendo es percibir pasado. Es decir, obtenemos una información a través de los ojos en el caso de estar mirando cualquier cosa, y usamos la información que ya tenemos registrada en nuestra memoria sobre ella. De forma que estamos continuamente influenciando el presente con una idea pasada que ya tenemos de él.

 

Esta idea puede resultar inquietante, ¡pero explica tantos comportamientos! Merece la pena valorarla y descubrir qué utilidad tiene aplicarla en nuestras vidas.

 

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12 Comentarios

  1. José Jesús Cruz Zamora 4 años hace

    Gracias amigo . Gran trabajo.

  2. Autor
    Rodrigo 3 años hace

    Muchas gracias a ti, José Jesús por leerlo. Me alegra compartir esta perspectiva del tiempo.

  3. Alexis 3 años hace

    Hola, Rodrigo. Hay una pregunta que me tiene bastante inquieto: ¿El pasado ya pasó y ahora ya no existe; o el pasado nunca existió y la idea que tengo del pasado se crea justo en este instante? No sé si entiendes la diferencia de ambos casos. En la primera el pasado existió y quedó en mi memoria; y en la otra el pasado nunca existió, y por la tanto toda “mi” identidad se crea justo ahora, toda mi vida se crea en este instante.

    La primera es fácil de asimilar y de hecho así vivimos todos. Considerar la segunda como la opción correcta es ir en contra de todo lo establecido, pero si se observa bien es la más lógica puesto que lo que me viene a la mente siempre es un pensamiento que le llamo “pasado”. Pero siempre esta en la mente y no afuera.

    Gracias.

  4. Autor
    Rodrigo 3 años hace

    Hola Alexis.
    Disculpa el retraso en responder. Antes de nada, te felicito por tu profunda y madura reflexión. Sin duda, has pensado en ello y llegado a conclusiones más que interesantes. Eso para estar muy orgulloso.

    Estoy de acuerdo contigo en que la segunda opción, más compleja es también más lógica. Creo que son dos perspectivas diferentes que obviamente dan lugar a concepciones distintas, y ambas válidas como casi todo en la vida. Creo que la idea de que el pasado es algo que fue presente y ya no lo es, implica ver las cosas desde un ángulo un poco más cerrado. Si utilizamos el paso del tiempo, como una sucesión de presentes en una linea temporal, se entiende perfectamente que el pasado son recuerdos.

    Ahora bien, si abrimos un poco el ángulo de visión, ampliando nuestro horizonte, podemos ver más cosas. Tu segunda opción es más elaborada y ha trascendido la idea de tiempo. Podría decirse que ves las cosas desde más arriba. Por eso decía que me parece madura tu reflexión.

    Si entendemos el tiempo como un aspecto del mundo material en el que experimentamos la vida tangible, llegamos a la primera opción.
    Si consideramos el tiempo como nos enseñan los metafísicos actuales, y los sabios de siempre, es decir, como un invento de nuestra mente para explicar ciertas cosas, pero que en realidad no existe, llegaremos a la segunda opción. La que considera que sólo hay presente y es donde ocurre todo.

    Sencillo de entender para una mente entrenada, pero complejo de practicar.

    Me inclino por la segunda opción. Sin embargo, es posible moverse entre ambas concepciones y quizá sea lo más útil. Quiero decir que ambas son válidas, y con ambas pueden explicarse muchas de las cosas que vivimos. ¿Hay una verdad absoluta? ¿Una respuesta tajante? No lo creo.

    Te animo a que sigas poniendo en tu mente, lo que deseas y sientas que debe estar ahí. La identidad se crea con el paso del tiempo, y de hecho está determinada por experiencias del pasado. Ahora bien, ¿y si fuesemos capaces de vivir exclusivamente en el presente y lo único que acumuláramos fuera sabiduría? Entonces la identidad sería totalmente diferente y no estaría sujeta a experiencias pasadas. Interesante.

    Cuando puedas, déjame saber tu elección. Me encantará conocerla.
    Un abrazo y gracias a ti.

  5. Ana 3 años hace

    Entonces si el pasado y futuro son ficticios, que hacemos con los sentimientos, no existen, ya que ………”Otros pueden comprender que el futuro depende de ellos mismos y de la actitud que tienen en el presente, y de esta forma entienden que el pasado pasó. Pero ha dejado una huella en sus vidas que es palpable, como uniones sentimentales, hijos, estudios, trabajos, hipotecas, heridas, y más. Como todo esto existe en sus presentes, y les recuerda continuamente que toda causa tiene un efecto del que conviene hacerse cargo. Así, resulta bastante difícil concebir la idea de que esos efectos presentes souvenirs de sus causas pasadas, no son más que manifestaciones y expresión de su actitud y mentalidad actuales. Estas personas viven menos frustradas que las del primer grupo, y están menos condicionados que aquellos respecto a lo que esperan del futuro. Sin embargo les resulta complicado crear un devenir prometedor y estimulante, por la atadura que sienten al pasado”….. ¿que hago con mis sentimientos del pasado , si el pasado es ficticio?¿ Si el aquí y el ahora es el presente …estariamos renovando cada instante?

  6. Autor
    Rodrigo 3 años hace

    Hola Ana. ¡Gracias por tu aportación! Me encanta tu reflexión acerca de los sentimientos. Tu pregunta contiene la respuesta. Ciertamente, los efectos de nuestras decisiones del pasado, perduran y existen en el presente. Entre otras cosas, nos sirven para recordarnos el pasado. Pero también para sentirlo, o mejor dicho, re-sentirlo. Las emociones surguen gracias a estímulos que percibimos en el exterior. Esa es su función, y nos sirven para adaptarnos al medio en el que vivimos. Gracias a ellas, podemos realizar acciones. Por ejemplo, si sentimos amor nos acercamos a la persona amada, y si sentimos asco nos alejamos del foco del asco.
    Problema: tenemos una muy desarrollada capacidad de recrear una y otra vez, con nuestra mente. Pensamos en el pasado y volvemos a sentir lo que vivimos en ese pasado. Sea agradable o desagradable. Y como no tenemos una educación emocional buena y útil, se nos atascan un montón de emociones que en el momento, no supimos o quisimos gestionar. Una pena, porque al no procesarlas bien, pugnan por ser atendidas una y otra vez.
    Exactamente Ana. Renovamos el pasado una y otra vez como si fueramos adictos a él. Si dejáramos que se fuera, sin tanto apego como nos crea, viviríamos mucho más felices y muchos años más. Creo que es muy útil preguntarse por las emociones y los sentimientos que las personas, animales y cosas nos despiertan en el presente. ¿Es posible hacer este “escaneado emocional” sin que influya el pasado? Creo que sí, sólo si las emociones están bien gestionadas. Si hay alguna atascada en el pasado, resulta muy difícil vivir libre de los apegos emocionales pasados. ¿Pero cuántas veces el pasado fue mejor que el presente y volvemos a él continuamente a por unas miguitas de felicidad?
    Al entender el presente como lo único que existe y el único campo de acción, donde realmente podemos actuar y “meterle mano a la vida”, los sentimientos antiguos se convierten en lastres presentes.
    ¿No crees lo mismo?

  7. Carolina 3 años hace

    Hola, me gusto el artículo pero si el pasado no existe en la segunda manera de ver la vida, ¿Cómo es que puedes reflexionar y aprender de tus acciones pasadas, para que en el ahora no caigas en los errores del pasado?

  8. Autor
    Rodrigo 3 años hace

    Gracias Carolina por leerlo, y por tu aportación.
    Es genial lo que planteas, ya que la idea de aprender de algo que no ha pasado, es bastante difícil de concebir, ¿verdad? Es muy útil sacar de nuestras experiencias o de las de otros, un aprendizaje que nos permita no cometer los mismos errores una y otra vez.
    Para llegar a aprender, es necesario usar el tiempo. Su transcurso es el que nos permite aprender, y como tú dices, reflexionar sobre el pasado. Vemos unas causas y unos efectos, que podemos valorar y aprender para saber qué hacer o no hacer de cara a evitar equivocarnos de nuevo.

    La segunda idea, nos sitúa en un presente amplísimo en el que ocurre todo. En ese enorme presente podríamos observar y aprender también. El problema es que nuestra concepción de la vida como algo que ocurre en el tiempo, hace que nos cueste mucho entender esto.

    Lo bueno es que la información, la tenemos en forma de recuerdos y de emociones que podemos utilizar siempre que queramos, para tomar decisiones en el presente. De hecho, cuando se nos atascan emociones intensas que no logramos superar, permanecemos viviendo en el pasado continuamente (rencor, resentimiento, depresión, miedo, etc). Precisamente es el aprendizaje que lleva cada situación complicada, lo que nos puede hacer avanzar y vivir en el presente. Cierto es, que muchas veces nos cuesta mucho llegar a aprender, lo que nos puede hacer superar experiencias dolorosas del pasado.
    Siempre siempre siempre, hay una manera de aprender y avanzar. Dejar el pasado donde cada uno lo quiera dejar (y situar), para vivir en el presente cada vez más sabio, valiente y capaz.
    Confía en tus emociones (las agradables y las desagradables), en tus experiencias y tus capacidades.

  9. Miguel Ángel Bravo 3 años hace

    Entonces la finalidad es : ¿vivir para aprender y elevar nuestra consciencia o aprender a vivir mi presente para ser feliz ?

  10. Autor
    Rodrigo 3 años hace

    Hola Miguel. ¡Gracias por tu aportación!
    Pues creo que las cosas a la vez. Yo personalmente, me esfuerzo por lograr ambas. Sé que sólo puedo ser feliz en el presente, sin estar recordando continuamenete el pasado, o imaginando el futuro. Aunque por supuesto, sueño con mis metas y disfruto en el presente de esos proyectos. Pero trato de mantener la atención en el día a día, ser feliz y sobre todo, compartir esa felicidad con los que me rodean. Esto me produce mucha satisfacción.
    También aprendo continuamente cosas nuevas sobre mi, los demás, la vida, el amor, las relaciones, el miedo, etcétera. Y ese aprendizaje hace que cada vez sea consciente de más cosas.
    ¿No crees que todo es perfectamente compatible?

  11. renan 2 años hace

    y cuando vivo mi presente en realidad ? o son son presentes sucesivos y secuenciales?
    entonces cuando vivo o cuando pienso en mi presente ?solo el aqui y ahora ?

  12. Autor
    Rodrigo 2 años hace

    Hola Renan. Gracias por tu aportación.
    Vivir en el momento presente es lo único que podemos hacer. Sí, la vida es una sucesión de momentos presentes, en los que podemos estar más o menos presentes (conscientes). Cuando no estamos recordando el pasado, ni imaginando el futuro, sino que prestamos plena atención al presente, es cuando vivimos de verdad.
    En el presente ocurre todo.
    Donde pones la atención, pones tu vida.
    Es una cuestión de elelgir dónde vives.
    No se trata de “pensar” el presente. Sino de “ser” en el presente.

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